07 septiembre, 2014

5 de Julio de 1942.


Domingo por la mañana.

Querida Kitty:

La graduación del viernes último en el teatro judío, fue todo un  éxito. Mis notas no son tan malas: tengo un insuficiente, un 5 en algebra, un 6 en dos asignaturas, y en otras varias 7 y dos 8. En casa estaban muy contentos, pues tratándose de puntajes, mis padres no son como los demás, Pareciera que no les importara, mucho si las notas son buenas o malas. Les basta con que yo me encuentre sana, y que no sea insolente, aún dándome toda la libertad para divertirme; lo demás, según ellos, se arregla solo. Sin embargo, para mí, es todo lo contrario: no deseo ser mala alumna después de haber sido admitida condicionalmente en el liceo, puesto que me ha saltado un año al salirme dela escuela Montessori. Porque con el traslado de todos los niños judíos a las escuelas judías, el director del liceo, después de algunas vacilaciones, acepto recibirme, lo mismo que a Lies, a prueba. Yo no quisiera defraudar al director. Las notas de Margot fueron estupendas, como siempre. Si existiera una “distinción especial” en el liceo, la habría obtenido ella ¡Que cabeza tiene!

Durante  el último tiempo, papá se queda a menudo en casa. Se ha retirado oficialmente delos negocios. Tiene  la ingrata sensación de sentirse inútil. El señor Koophhuis se ha vuelto hacer cargo de la  casa Travies y el señor Kraler de la firma Kolen & Cía. El orto día, cuando nos paseábamos alrededor de la plaza, papá empezó a hablar de un escondite. Decía que iba a ser muy difícil para nosotros vivir completamente separados del mundo externo.

-¿Para que hablar de eso?- Le pregunte.

-Escucha, Anna-contesto-; tú sabes que desde hace más de un año estamos llevando muebles, ropas y otras cosas de casa de unos amigos. No queremos que nuestros bienes caigan en manos de los alemanes, y mucho menos, caer nosotros mismos. No esperaremos que nos vengan a buscar para trasladarnos. Pueden venir en cualquier momento.

-Pero papá, ¿Cuándo podrá ser esto?

Las palabras y la seriedad de mi padre me hicieron sentirme angustiada.

-No te inquietes. Nosotros nos ocuparemos de todo. Diviértete  y aprovecha todo el tiempo que aún puedas hacerlo.

Eso fue todo. ¡Oh, con tal que esas sombrías horas no lleguen todavía..Todavía…!

 

Tuya Anna.

 

 


06 septiembre, 2014

El Diario de Anna Frank




Aunque Anna Frank murió cuando solo tenía 15 años,

La leyenda que creo y el mensaje
 Que dejo al mundo son imperecederos.

 
 
¿Y Por Que cree usted que vale la pena la salvación de la especie humana? – 
 Pregunto un día cierto jovencito discutidor al magistrado  Félix Frankfurter del tribunal supremo de Estados Unidos.
 - He leído el diario de Anna Frank- Contesto el magistrado.
             La historia de cómo estas memorias de una muchachita vinieron a escribirse y pudieron salvarse es tan dramática como el diario mismo. Nadie pudo imaginarse el efecto enorme que este pequeño libro iba a causar, ni siquiera el padre de Anna, que hizo publicar después de muerta su hija en un campo de concentración nazi.
 
            El diario de Anna Frank se ha publicado en varios idiomas, y ha logrado una venta de millones de ejemplares. Desarrollado en una obra teatral se represento, en 20 países diferentes (1956-57)  y la 20 Century Fox filmo la obra.
            Para explicar esta asombrosa reacción del público, es necesario ante todo, comprender a la niña que fue Anna Frank.
            Cuando Hitler escalo al poder, Otto Frank era un banquero radicado en Alemania, se había casado en 1925. Su primera hija nació en 1926 Margot; tres años después nació la segunda, Annelies Marie. En la familia se le llamaba Anna.
             En aquel otoño de 1933 en que Hitler disparaba un decreto tras otro contra los judíos, Otto Frank resolvió emigrar a la hospitalaria Holanda. Estableció una pequeña compañía en Ámsterdam. Poco antes del comienzo de las hostilidades, acepto como asociado al señor Van Daan, un compañero de exilio. Traficaban principalmente especias. Por lo general, su comercio iba lento. En una ocasión, el señor Frank se vio forzado a pedir a sus empleados que aceptaran una rebaja temporal en los modestos sueldos. Ninguno se despidió. Se sentían atraídos por el natural dulce y generoso del patrón. Admiraban su recio temple y el celo con que procuraba dar a sus hijas una buena educación.
            En cuanto alumna, no fue Anna particularmente brillante. Muchos de los amigos, junto con sus padres, creían que Margot, prometía más. Anna se distinguía por el interés que tomaba en los problemas de otras personas. Emotiva, tenaz…ofrecía, según dijo alguna vez su padre, “un verdadero caso de niño problema; y era gran conversadora y muy aficionada a vestirse bien”. La vida urbana, en la que Anna podía verse rodeada de una parlera multitud de amiguitas, se avenía con sus gustos perfectamente: circunstancia feliz, ya que la familia de Frank no tenía auto, y solo muy tarde en tarde podía permitirse unas vacaciones.
            Al invadir los nazis Holanda en 1940, Los Frank quedaron atrapados. Antes muchos judíos de Ámsterdam, Otto Frank se dio cuenta de que se acercaba el momento en que el y su familia tendrían que ocultarse. Decidió esconderse en la propia casa donde trabajaba, situada frente a uno de los canales bordeados de árboles de Ámsterdam. Se prepararon secretamente unas habitaciones abandonadas del piso alto, de modo que pudieran servir de refugio a los Frank y a los Van Daan.
            En los comienzos de julio de 1942, se llamo a comparecencia, para su deportación a Margot Frank, que no se presento. Inmediatamente, los Frank se mudaron a su escondite, seguidos al poco tiempo por los Van Daan. Cuatro meses depuse, acogieron a otro judío, un dentista, en su ya atiborrado escondrijo.
            Eran ocho personas perseguidas. Cualquier ruido, cualquier luz, podía delatar su presencia. Mantenían tenue vinculo con el mundo exterior mediante radio y cuatro valerosos miembros del personal de Otto Frank, entre ellos dos mecanógrafas que a escondidas traían alimentos, libros, revistas… esto aparte, no tenían otra compañía que la de un gato.
            Durante aquel encierro, Anna resolvió continuar llevando un diario que sus padres le habían regalado en su decimotercer cumpleaños. En el describía anna la vida en la buhardilla, con todas sus inevitables tiranteces y desavenencias. Pero fue, ante todo, creando en sus páginas una delicada, maravillosa crónica  de la adolescencia bosquejando con entera honestidad los pensamientos y sentimientos de una jovencita, sus ansias, su soledad. “me siento como un pajarillo cantor a quien han cortado brutalmente las alas y vuela en profunda oscuridad contra las rejas de la jaula” escribía cuando llevaba cerca de año y medio aislada del mundo. A los dos meses, había llenado todas las páginas de su diario, un librito encuadernado en tela de tartan; y una de las mecanógrafas, Miep, le regalo un cuaderno de ejercicios escolares. Después utilizo el cuaderno de química de su hermana Margot.
            Anna revela en su libro una saludable confianza en la sabiduría de su padre; la pena, tal como ingenuamente la sentía, de que su madre no la supiera entender; el éxtasis de su primer beso arrobador, cambiado con aquel mozo de 17 años, hijo de los Van Daan: en suma, la floración de una encantadora personalidad femenina, ávida de enfrentarse a la vida con valor adulto y plena conciencia.
            En una tira de papel escribió Anna nombres ficticios que pensaba usar, en caso de lograr la publicación de sus memorias. Por de pronto, el diario intimo secreto, que recataba de todos, especialmente del dentista gruñón con quien tenia que compartir su diminuto dormitorio.
 
            El padre le dio permiso para guardar sus diarios en su maletín.

            Otto Frank no los leyó hasta después de muerta su hija.

            El 04 de agosto de 1944, cinco polizontes nazis, uno alemán y los otros holandeses irrumpieron súbitamente escaleras arriba. (Como se había  descubierto el secreto de la buhardilla, nadie lo sabe) “¿Dónde tenéis dinero y alhajas?”- Gritaron.
            La señora Frank y la señora Van Daan guardaban algo de oro y joyería. Rápidamente quedo todo descubierto. En la busca de algo en que llevarse el botín, uno de los policías dio con la cartera del señor Frank. La abrió y volcó su contenido por el suelo, no parando en atención en los cuadernos de Anna. Sin más miramientos todas las personas de la buhardilla quedaron arrestadas.
            A principios de septiembre, mientras los ejércitos aliados al mando de Eisenhower iban  acercándose rápidamente a Holanda, se traslado a los Frank, a los Van Daan y al dentista, en vagones, a Auschwitz, el letal campo de concentración de los nazis en el sur de Polonia. Allí separaron a Otto Frank de su mujer y sus hijas, sin darles tiempo para decirles adiós. A la señora Frank a margot y Anna, se les condujo al sector femenino del campo, en donde la señora Frank murió de extenuación. Los Van Daan  y el dentista también perecieron.

            Anna se revelo como brava dirigente de su pequeño grupo de cautivos.

            Cuando no tenían nada que comer, osaba ir ala cocina para reclamar alimentos, constantemente animaba a Margot a no darse por vencida. Una vez paso al lado de centenares de niños húngaros judío que esperaban de pies desnudos, bajo la helada lluvia, a que s eles condujese a las cámaras de gas, incapaces de entender la causa de los horrores a que los adultos en la tierra los sometían.

            “!oh, miren sus ojos!” Gimió.

            Luego en el otoño, ella y su hermana las trasladaron a otro campo, Bergen-Belsen, entre Berlín y Hamburgo. Un  buen amigo la vio allí “aterida de frió y hambrienta, la cabeza afeitada, el cuerpecito esquelético dibujándose bajo el deforme sayal rayado del campo de concentración”. Se hallaba lastimosamente débil, consumida por la fiebre tifoidea. Murió a primeros de marzo de 1945, unos días después que Margot. A las dos las arrojaron en una fosa común.
            Otto Frank hallo manera de sobrevivir a las penalidades del campo de auschwitz. Le pusieron en libertad los rusos a comienzos de 1945, y en el verano llego a Ámsterdam liberada. Supo por un amigo la muerte de su mujer, pero abrigaba la esperanza de que anna y Margot volvieran. Al cabo de seis semanas de vano aguardar se encontró con alguien que lo enterote que ambas habían perecido. Fue entonces cuando Miep, su  antigua secretaria, le entrego los diarios de  Anna.
            Una semana después del arresto de la familia Frank, Miep volvió temerariamente al escondite. Había en el suelo un montoncillo de papeles. Miep reconoció en ellos los manuscritos de Anna, y decidió conservarlos, pero sin leerlo. Si los hubiese leído habría encontrado en sus paginas detallada información de los auxilios que ella y otras personas, a riesgo de su vida, habían prestado a los Frank, y habría quizás destruido testimonios tan comprometedores.
            Tardo muchas semanas Otto Frank en leer lo que su difunta hija escribiera. Cada dos o tres paginas la congoja le impedía continuar la lectura. Como su madre aun vivía (había emigrado a Suiza donde residían otros parientes cercanos) empezó  a copiar el manuscrito para la abuela. Salto ciertos pasajes que juzgo demasiado íntimos o que podían lastimar los sentimientos de otros, aunque la idea de publicar el diario no llego a ocurrírsele. Dio una copia mecanografiada aun amigo intimo, el cual se la presto a un profesor de historia contemporánea. Con gran sorpresa de Otto, el profesor de historia dedico un artículo al diario de Anna en un periódico holandés. Los amigos de Otto lo instaron entonces a publicar las memorias de su hija, como ella misma lo deseara, pues en una pagina había escrito “Cuando se acabe la guerra quiero publicar un libro con el titulo la Buhardilla. Mi diario podrá servirme para este propósito”.
            Cuando el padre de la autora dio al fin el consentimiento para la publicación, dos editores holandeses rechazaron el original. Lo acepto sin embargo el tercero…que ha vendido millones de ejemplares en la edición holandesa.
            Siguieron otras ediciones de ejemplares en Japón, Inglaterra, estados unidos. Fueron llegando a Otto numerosísimas cartas, una de Italia con las siguiente dirección: “Otto Frank, padre de Anna de Ámsterdam” algunos de los que escribían mostraban dudas sobre la autenticidad del diario; la mayoría expresaba su admiración y su pena. Las muchachas de la edad de Anna le exponían sus problemas. “o señor Frank – escribía una de ellas- Anna se me parece tanto que a veces no se donde empiezo yo y donde termina ella” Muchas personas enviaron regalos. Hubo una jovencita japonesa que confecciono lindas muñecas especialmente para el. Una escultora holandesa le obsequio una escultura de Anna. En los cumpleaños de Anna y Margot le llegaron flores anónimamente.
            Tal numero de cartas continuo recibiendo Frank que se vio obligado a retirarse de los negocios. El cuidado del diario de Anna se ha convertido en pasión, la misión de su existencia. Vive ahora modestamente en Suiza. Todos los derechos de propiedad intelectual del Diario los consagra a fines humanitarios que, a su juicio, habrían merecido la aprobación de Anna.
            Todas las cartas las contesta el personalmente. Cada día llegan otras nuevas que le recuerdan las perdidas que ha sufrido, pero  siente que hay verdad y consolación en las palabras que la directora de una de las principales escuelas de Londres le escribió: “debe ser una fuente de profundo gozo para usted, dentro de su pena, tener la certeza de que la vida de Anna, en su mas hondo sentido, es ahora, precisamente, cuando comienza”.
            La acogida más notable la proporciono Alemania. Al hacerse en 1950 la primera impresión de 4.500 ejemplares del diario, muchos libreros sintieron miedo al ponerlo en los escaparates. Actualmente las ventas de la edición alemana de bolsillo han sobrepasado el millón de ejemplares.
            En los días en que se anuncio el estreno drama simultáneamente en seis ciudades alemanas, nadie sabía cual iba a ser la reacción del público. La obra fue desarrollándose a través de breves escenas. No aparecían nazis en el escenario, pero se hacia sentir, minuto a minuto. Por ultimo, se oyen las botazas de los nazis irrumpiendo escaleras arriba para allanar el refugio. En el fin del epilogo, únicamente el padre queda en escena, un anciano solitario. Con serena actitud cuenta como vino a saber que su mujer y sus hijas habían muerto. Tomando el pequeño diario de Anna, va pasando paginas, en la busca de un determinado pasaje; al encontrarlo se oye la voz juvenil, confiada, de su hija, que dice: “A pesar de todo, aun creo que la gente es realmente buena en el fondo de su corazón”.
            Nutridos auditorios alemanes vieron la representación de la tragedia de Anna Frank con silenciosa emoción cargada de remordimiento. En Dusseldorf los espectadores ni siquiera se movieron de sus sitios en los entreactos. “Se mantuvieron sentados, inmóviles, cual tuviesen miedo de las luces de afuera, con vergüenza quizás de darse la cara unos a otros”. Informo algún testigo. El empresario de Dusseldorf, Kuno Epple, dijo: “El drama de Anna Frank triunfa porque capacita al espectador para enfrentarse con la historia, personalmente y de modo directo. Seguimos el Diario de Anna Frank como un reproche formulado en los mas humildes, conmovedores del hombre para con el hombre. Nadie nos acusa como alemanes. Nos acusamos nosotros mismos”.
            Durante años, los gobernantes de la Alemania de Posguerra se afanaron en hacerle ver al pueblo la índole absurda y criminal del régimen nazista. Fracasaron en el empeño. El Diario de Anna Frank triunfo. El drama representado en más de 50 ciudades y ante más de un millón de alemanes. Los actores han recibido decenas de cartas. Una de ellas “Yo he sido un buen nazi, pero nunca supe lo que ello significaba hasta la otra noche, viendo esa obra”. Los escolares alemanes enviaron a Otto Frank cartas firmadas por toda la clase, comunicándole que el diario de Anna les había hecho patente el salvajismo de la persecución racial.

            En Berlín se estableció una Casa de Anna Frank, consagrada a la acción social a favor de la juventud. El pueblo de Berlín ha escogido ese nombre “como símbolo de la tolerancia racial y social”. Por toda Alemania se han organizado grupos de una asociación denominada Anna Frank al objeto de combatir los vestigios del antisemitismo hitleriano. En Viena se colecto dinero para la floresta de Anna Frank, que se plantaron en Israel.
            En marzo de 1957, un estudiante de Hamburgo sugirió que se depositaran flores sobre las fosas comunes de Bergen-Belsen, donde reposan los restos de  Anna Frank.  Más de 2.000 jóvenes respondieron a este llamamiento. Cientos acudieron allá, recorriendo bajo la lluvia 130 kilómetros en bicicleta. De pie ante una de las fosas, una colegiala de 17 años expreso así lo que todos, aquellos instantes sentían: “Anna Frank eras mas joven que nosotras cuando aniquilaron su vida horriblemente. Murió porque otros seres humanos habían resuelto exterminar la raza de Aquella niña. Nunca de nuevo deberá resurgir en nuestro pueblo semejante morbo, semejante odio inhumano.”

            En verdad, la breve vida de Anna es ahora cuando esta comenzando. Lleva un mensaje de valor y tolerancia por toda la extensión del planeta.

            Anna vive después de la muerte.
 
Por Louis de Jong
Enero 1958
 
 


05 septiembre, 2014

Edicto de Expulsión 1492



    Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de D”s, Reyes de Castilla, León, Aragón y otros dominios de la corona- al príncipe Juan, los duques, marqueses, condes, ordenes religiosas y sus Maestres,... señores de los Castillos, caballeros y a todos los judíos hombres y mujeres de cualquier edad y a quienquiera esta carta le concierna, salud y gracia para él.

Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos. Por lo tanto, en el año de 1480, ordenamos que los judíos fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separación la situación existente sería remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la Inquisición en estos dominios; y en el término de 12 años ha funcionado y la Inquisición ha encontrado muchas personas culpables además, estamos informados por la Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los judíos, y a su vez estos judíos tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Católica y están tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.

Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los días de ayuno, y reuniéndoles para enseñarles las historias de sus leyes, informándoles cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, dándoles el pan sin levadura y las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que deben abstenerse con relación a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Moisés, haciéndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera de esta. Y así lo hace claro basados en sus confesiones de estos judíos lo mismo a los cuales han pervertido que ha sido resultado en un gran daño y detrimento a la santa fe Católica, y como nosotros conocíamos el verdadero remedio de estos daños y las dificultades yacían en el interferir de toda comunicación entre los mencionados Judíos y los Cristianos y enviándolos fuera de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos en ordenar si ya dichos Judíos de todas las ciudades y villas y lugares de Andalucía donde aparentemente ellos habían efectuado el mayor daño, y creyendo que esto seria suficiente de modo que en esos y otras ciudades y villas y lugares en nuestros reinos y nuestras posesiones seria efectivo y cesarían a cometer lo mencionado. Y porque hemos sido informados que nada de esto, ni es el caso ni las justicias hechas para algunos de los mencionados judíos encontrándolos muy culpables por lo por los susodichos crímenes y transgresiones contra la santa fe Católica han sido un remedio completo obviar y corregir estos delitos y ofensas. Y a la fe Cristiana y religión cada día parece que los Judíos incrementan en continuar su maldad y daño objetivo a donde residan y conversen; y porque no existe lugar donde ofender de mas a nuestra santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido hasta el día de hoy y a aquellos que han sido influenciados, deber de la Santa Madre Iglesia reparar y reducir esta situación al estado anterior, debido a lo frágil del ser humano, pudiese ocurrir que podemos sucumbir a la diabólica tentación que continuamente combate contra nosotros, de modo que, si siendo la causa principal los llamados judíos si no son convertidos deberán ser expulsados de el Reino.
 

Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de algún grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores serán castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deberán ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones serán perjudiciales a la República y los mas por la mayoría de sus crímenes seria peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y Judías deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.

Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes.

Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judío o Judía ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios.

Hágase que los Judíos puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protección y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro articulo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual seria injustificado y el que transgrediese esto incurrirá en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.

Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos judíos y judía a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro artículo prohibido por las leyes del reinado.

De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecución, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscación de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reunión de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las diócesis, y sea hecho por el heraldo en presencia de el escribano público, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulación de sus cargos y confiscación de sus bienes al que haga lo contrario.

Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo.

Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492.

Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de la Colonia secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.

03 septiembre, 2014

Viernes 3 de julio de 1942.


Querida Kitty:

Ayer Harry vino a mi casa para conocer a mis padres. Yo había comparado una torta, galletas y chocolates para el té. Había un poco de todo. Pero nunca tuvimos ocasión de quedarnos sentados un rato junto. Por lo que decidimos salir a pasear. Como a las ocho diez me trajo devuelta a casa. Papa estaba furioso. Dijo que no debía regresar tan tarde, porque era peligroso para los judíos quedarse  afuera después de las ocho. Tuve que prometerle que de allí en adelante regresaría diez para las ocho.
Mañana estoy invitada a su casa. Mi amiga Jopie me hace continuas bromas respecto a Harry. La verdad es que no estoy enamorada. Esa es la verdad. Pero tengo derecho a tener amigos. Nadie  se extraña de que yo tenga un compañero, o, como dice mi madre, un “caballero”.
Eva me contó una noche que estando en la casa de Harry, le pregunto:

-¿A quien prefieres a Anna o a Fanny?

-Eso no tienes porque saberlo -le contesto él.

                Durante el resto de la tarde no tuvieron ocasión de hablar. Pero cuando se iba, él le dijo:

-si quieres saberlo, prefiero a Anna. Pero no se lo digas a nadie. Y partió.
                Hay muchas cosas por las que Harry se ha enamorado de mí. Yo lo encuentro entretenido. En verdad ha cambiado mi vida. Margot diría: “Harry es un buen muchacho”. Yo opino lo mismo, y un poco más. Mamá no hace más que elogiarlo. Lo encuentra buen muchacho, bien educado, bastante amable…Me encanta que a todo el mundo en casa le guste. El, a su vez, simpatiza con ellos. Encuentra a mis amigas muy inmaduras, y tiene razón.

 
Tuya, Anna.

05 mayo, 2014

Los pedales de Gino Bartali y sus corridas Anti Nazis



         Gino Bartali fue uno de los ciclistas más importantes de Italia antes y después de la II Guerra Mundial. Callado, trabajador, religioso hasta el punto de recibir el sobrenombre de El monje volador, se le identificó tras el conflicto con la parte más conservadora de la sociedad italiana, enfrentándole siempre con el supuestamente más progresista, alegre y vividor Fausto Coppi. Sin embargo, Bartali guardó para sí hasta la tumba el secreto de sus actividades durante la contienda mundial: pedaleando por las carreteras de la Toscana ayudó a cientos de judíos a escapar de la trituradora nazi.

Los papeles perdidos 

La historia permaneció oculta durante décadas. Se destapó tras el fallecimiento de un oscuro contable de Pisa llamado Giorgio Nissim, que había formado parte de varias organizaciones dedicadas a facilitar a ciudadanos judíos su escapada de la Italia fascista. Nissim era el encargado de una trama que conseguía pasaportes y salvoconductos falsos a los fugitivos; el hombre mantuvo ocultos sus diarios personales de la época hasta su muerte, en el año 2000. Sólo entonces sus hijos pudieron leer lo que había escrito en los años más duros del Genocidio, y también los nombres de sus colaboradores de la época. Entre ellos estaba, para sorpresa del mundo entero, el campeón ciclista florentino Gino Bartali.
Un país ocupado y sin carreras

El inicio de la guerra supuso la suspensión inmediata de todas las carreras ciclistas y de casi cualquier competición deportiva de relieve. Para Bartali aquello parecía el final: ganador de un Tour de Francia (1938) y dos Giros de Italia (1936 y 1937), trabajó brevemente como guardia de tránsito, pero no era lo suyo. A la altura de 1941 estaba entrenando otra vez, esperando mejores tiempos. Un par de años después, su país había sido ocupado por tropas alemanas. Los nazis estaban poco conformes con el escaso entusiasmo que la llamada solución final provocaba entre los fascistas italianos, y el régimen de Mussolini se desmoronaba por la presión de los Aliados en el sur.

Un secreto en la bicicleta

Bartali no era un personaje especialmente bien visto entre los fascistas: era independiente, tozudo y se había negado a dedicar a Mussolini su victoria en el Tour de 1938. Con todo, su fama le permitía moverse con tranquilidad por las carreteras del norte de Italia. Aparentemente se ejercitaba; en realidad, los tubos de su bicicleta ocultaban documentos, fotografías y otros útiles necesarios para los documentos que creaba la célula de Nissim, y ejercía de correo entre los falsificadores y los judíos escondidos en casas de la zona o en conventos apartados.

Protegido por su fama

En aquellos años, Bartali conservaba intacta su popularidad entre los italianos. Esto lo benefició incluso cuando la temible SD, la policía de seguridad nazi, comenzó a sospechar de sus viajes. Él mismo era consciente de su fama, y la explotaba en beneficio de la causa. Aili y Andres McConnon narran en su libro Road to Valor que en una ocasión un grupo de judíos y antifascistas que escapaban de Italia en tren tenían que cambiar de convoy en una estación infestada de militares alemanes e italianos. Cuando se acercaba el momento del transbordo, en el andén apareció un extrañamente alegre Bartali, que fue inmediatamente rodeado por sus seguidores y repartió sonrisas y autógrafos a civiles e uniformados. Mientras, los fugitivos consiguieron trasladarse de tren sin ser cazados.

Escondido en el desván

Además de su labor como correo de la resistencia antinazi, Bartali demostró su enorme compromiso ocultando a una familia judía en el desván de su casa. Conocidos suyos antes de la guerra, los Goldenberg vivieron durante meses escondidos en el sollado del ciclista, que los salvó de formar parte de los 10.000 judíos asesinados en Italia. El campeón llegó a ser detenido brevemente, sospechoso de ser poco afecto a las autoridades nazis, pero fue liberado sin juicio por temor a revueltas populares en su apoyo.

Un silencio de 50 años

Lo más curioso es que después de la guerra Bartali no sólo no quiso arrogarse mérito alguno por sus acciones humanitarias, sino que no volvió a hablar de ello. Regresó al ciclismo, ganó otro Giro (1946) y otro Tour (1948) y se convirtió en el símbolo de la Italia más católica y conservadora. Ni siquiera su hijo supo exactamente en qué se había mezclado su padre durante la devastadora guerra. Descubiertas sus actividades con el cambio de siglo, la talla moral de Bartali creció aún más.

21 abril, 2014

30 de junio de 1942.

Querida Kitty:
La verdad es que no he tenido tiempo para escribir hasta ahora. La tarde del jueves la pase en casa de unos amigos. El viernes tuvimos vivistas, y así sucesivamente, hasta hoy. Durante la semana, Harry  y yo hemos empezado a conocernos mejor. El me ha contado gran parte de su vida. Llego a Holanda sin sus padres, vive en casa de sus abuelos. Sus padres están en Bélgica.
Harry tenía una muchacha con la que salía, Fanny. La conozco: es un modelo de suavidad y aburrimiento. Desde que se encontró conmigo, Harry ha tomado conciencia de que Fanny le da ganas de dormir. En cambio  yo le sirvo de despertador o de estimulante, como tú quieras. Jamás se sabe  como podemos ser útiles en la vida.
La noche del sábado, Jopie se quedo a dormir en casa, pero el domingo, después del mediodía, se fue a juntar con Lies, y yo me aburrí delo lindo. Harry iba a venir a verme al anochecer, pero me telefoneo alrededor delas seis. Atendí el teléfono y oí que me decía:
-Habla Harry Goldman. ¿Puedo hablar con Anna, por favor?
-Si Harry, soy yo.
_Bien gracias.
_siento no poder ir ahora, pero tengo que decirte una cosa ¿te molestaría que fuera  en diez minutos?
-Al contrario, de acuerdo. Hasta luego.
-Hasta luego. Hasta pronto.
Corte.
Me cambie rápidamente de vestido y me arregle un poco el pelo. Luego me asome a la ventana, nerviosa. Por fin sonó el timbre. Baje a abrirle la puerta, y el fue recto al grano.
-Escucha Anna. Mi abuela considera que eres demasiado joven para ser mi amiga, y dice que no debo volver con Fanny Leurs. Pero tú sabes que he roto con Fanny.
No lo sabia ¿se ha peleado?
-No por el contrario. Yo le había dicho a Fanny que ya no nos entendíamos bien, era inútil verse cada momento; que ella podía continuar yendo a a nuestra casa cuando quisiera, y que yo podría ir ala de ellos, como amigos. Yo tenía la impresión de que ella se veía, como se dice con otro muchacho. Por eso le hable con toda soltura. Pero no era cierto. Mi  tío me dijo que debo pedirle disculpas a Fanny, pero a mí naturalmente, no me parece necesario, y por eso he roto. Desde luego, no es mas una entre varias razones. Mi abuela insiste en que yo salga con Fanny y no contigo, pero yo no pienso hacerle caso. A veces los viejos son tan anticuados, que no tienen arreglo. Yo necesito a mis abuelos, pero ellos también necesitan de mí… yo tengo siempre libres las tarde del miércoles, ya que mis abuelos creen que asisto  a un curso  de escultura en madera. Pero la verdad es que voy al club del movimiento sionista. Ellos no me lo permitirían, porque están en contra del sionismo. No soy partidario fanático, pero el movimiento significa algo, y de cualquier modo me interesa. Sin embargo, en el ultimo tiempo ha habido revuelo en ese club, que tengo ganas d e dejarlo. Iré por última vez el próximo miércoles. Por lo tanto, yo podría verte siempre los miércoles  por la tarde, y el sábado por la tarde y en la noche. Y el domingo por la tarde y quizás hasta más seguido.
-Pero si tus abuelos se oponen, trataras de engañarlos.
-El amor no acepta ordenes, ¿No te parece?...
Hicimos un trecho en el camino junto. Mientras pasábamos frente a la librería d la esquina, vi a Peter Wessel que habalba con dos amigos. Era la primera vez, desde hacia mucho tiempo, mucho tiempo que me saludaba nuevamente. Esto me lleno de alegría.
            Harry y yo seguimos recorriendo y dando vueltas por las calles y finalmente, nos pusimos de acuerdo para una cita: yo tendría que estar frente a su puerta, al día siguiente  por  la tarde, cinco para las siete. 

Tuya Anna.



21 noviembre, 2011

Miércoles 24 de junio de 1942.

Querida Kitty:
¡Que calor! Nos asamos. Todo el mundo congestionado, sofocado. Con este calor, debo ir a todas partes a pies. Ahora empiezo a comprender que tan fantástica es un tranvía. Pero nosotros, los judíos, ese placer, ya no nos esta permitido. Tenemos que usar nuestras piernas como único medio de locomoción.   Ayer, por la tarde, tuve que ir al dentista, que vive en Jan Luykenstraat, cerca de la escuela. A la vuelta, me dormí en clase. Por suerte, en estos días  la gente nos da de beber espontáneamente; la ayudante del dentista es una persona muy amable.
Todavía tenemos acceso al cruce del canal. En el muelle  Joseph Israels, hay una barquita que lo hace. El barquero acepto de inmediato hacernos pasar. En verdad, si los judíos soportan tantas penurias, no es por culpa delos holandeses.
            Desde la pascua cuando me robaron la bicicleta, y la mi mama fue entregada a los cristianos, no me dan ganas de ir a la escuela. Por suerte las vacaciones se acercan; una semana más de sufrimiento que será olvidada rápidamente.
            Ayer por la mañana tuve una sorpresa muy agradable. Al pasar por delante de un deposito de bicicletas, oí que me llamaban. Al darme vuelta, vi un muchacho encantador, quien me había llamado la atención la víspera en casa de mi amiga Eva. Se me acerco con cierta timidez, y se presento : Harry Goldman. Quede  algo sorprendida, sin saber bien que quería. Muy sencillo Harry deseaba acompañarme al escuela.
-Si usted lleva el mismo camino, de acuerdo-, dije yo, y vamos caminando.
Harry ya tiene dieciséis años, y habla de toda clases de cosas en forma divertida. Esta mañana  lo encontré nuevamente en el mismo lugar. Y no veo por que eso tendría que dejar de suceder.
Tuya Anna.